Salgo caminando. Cierro una puerta, que queda cerrada, pero quién sabe hasta cuándo.
Vuelvo a abrir una que cerré hace mucho y voy y vengo de ese lugar mil veces en un día. En el último instante, me doy cuenta que miro con otros ojos y me sorprendo de mí misma. La vida misma demuestra que siempre se aprende algo, yeeeeeeeees.
lunes, 7 de julio de 2008
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